Pornoadictos: cuando ver porno es la perdición.
Desde que Internet forma parte de nuestras vidas, son muchas las conductas compulsivas desarrolladas a partir de ellas: adicción a videojuegos, compras online, y otra de ellas es el visionado de pornografía.

Durante el estado de alarma decretado por el Gobierno el 14 de marzo de 2020, son muchas las horas que hemos pasado sin saber qué hacer.
Muchos son los que han preferido llenar ese tiempo leyendo aquellos libros que llevan acumulando muchos años, otros han elegido ver todas aquellas películas y/o series que nunca vieron por falta de horas libres.
Estar encerrados entre cuatro paredes durante prácticamente las 24 horas del día ofrece la oportunidad de la reflexión y también del onanismo.
El confinamiento impidió salir a la calle, quedar con otras personas y, por ende, tener relaciones sexuales. Todos estos factores confluyeron en un aumento del consumo del porno en Internet.
El departamento de datos de la web de estadísticas de Pornhub , uno de los mayores servicios gratuitos de cine para adultos en streaming por internet, continuamente ha publicado datos sobre el consumo de porno durante el confinamiento, comparándolo también con los datos recogidos antes de la declaración de la pandemia, del que concluyeron que: “El tráfico mundial de Pornhub continúa siendo más alto que el recogido antes de la pandemia de Coronavirus que se expandido a nivel mundial. El pico más alto de consumo fue el día 25 de marzo del 2020 que alcanzo un incremento del 24,4 % después de ofrecer el programa Free Pornhub Premium para animar a las personas a quedarse en casa y distanciarse socialmente.”
Más concretamente en España, el consumo de porno en esta plataforma se disparó a un 61,3% cuando se declaró el estado de alarma en nuestro país:
Fuente: PORNHUB INSIGHTS
El hecho de que hoy en día la mayoría tenga acceso a Internet y un smartphone con el que buscar este tipo de contenido, hace que el consumo de porno sea muchísimo más sencillo y rápido.
Estos, como señalan las psicólogas Silvia Sánchez Zaldívar e Itziar Iruarrizaga Díez en su artículo Nuevas Dimensiones, Nuevas adicciones: La Adiccional al Sexo en Internet: “ Las nuevas tecnologías de la información llevan ya tiempo proporcionando las condiciones materiales apropiadas para establecer interacciones y vínculos en nuevos espacios, pero los avances tecnológicos no aparecen en el vacío ni como productos acabados sino como una síntesis de procesos socioeconómicos e históricos en constante transformación. Y lo mismo podríamos decir sobre las distintas formas de relacionarnos social y sexualmente, bien sea en espacios físicos o virtuales.”
Esta nueva manera de entender el sexo lleva consigo la posibilidad de desarrollar una adicción comportamental, en la que, frente a otras adicciones, no existe ningún tipo de sustancia química que desencadene el proceso de adicción, sino un comportamiento que se convierte en compulsivo.
La psicóloga Patricia Díaz Seoane, especializada en duelo y en terapia de conducta infantil y juvenil, nos explica que “los pacientes adictos al porno que trato normalmente comienzan a consumirlo a través de Internet. La mayoría inicia por mera curiosidad o bien por encontrar otro modo con el que excitarse. El problema viene cuando la conducta empieza a ser más compleja e invierten muchas horas de sus días a ver porno para llegar a ese grado de excitación, y en ese momento, es cuando los psicólogos hemos de actuar, algo que es muy difícil cuando se vive en un entorno interconectado por redes sociales donde puedes encontrar contenido pornográfico muy fácilmente o incluso dentro de conversaciones privadas entre amigos”.
A pesar de que muchos especialistas sostienen que el consumo compulsivo de pornografía es una adicción comportamental, muchos otros no quieren categorizarlo como tal, y hoy en día existe un debate abierto sobre el tema , siendo tal que aún no aparece reflejado en el DSM-V, el libro de diagnóstico psiquiátrico por excelencia.
El terapeuta de pareja y familia estadounidense Spencer T. Zitzman aseguraba en su artículo Wives' Experience of Husbands' Pornography Use and Concomitant Deception as an Attachment Threat in the Adult Pair-Bond Relationship que “la resistencia a utilizar el término adicción para describir este comportamiento compulsivo viene dado por el hecho de que la sociedad lo considera dentro de la libertad sexual y la permisividad más que cualquier sintomatología y diagnóstico clínico que corresponde a otras formas de adicción, pero es comprensible que se utilice con precaución porque puede ser interpretado como una justificación irresponsable de la busca de gratificación y del placer hedonista, y así culpar a la adicción de las brutales consecuencias que este comportamiento compulsivo puede tener”.
EVIDENCIAS CIENTÍFICAS QUE AVALAN SU EXISTENCIA
A pesar de este hecho, son muchas las evidencias científicas que demostrarían la existencia de este trastorno conductual.
En la revisión bibliográfica publicada por el doctor Rubén de Alarcón, psiquiatra en el Hospital Universitario de Salamanca, resumía bien los datos que se tienen respecto a este comportamiento perjudicial “las manifestaciones clínicas más habituales son la disfunción eréctil, insatisfacción psicosexual y comorbilidad con trastornos de ansiedad, fobias sociales e incluso adicción a sustancias químicas”.
Las evidencias van más allá de los signos médicos, sino que, gracias a múltiples estudios realizados, como indica el doctor de Alarcón en el mismo artículo, se evidencia la presencia de cambios fisiológicos a nivel cerebral como mal funcionamiento del sistema del estrés y disfunción de los circuitos del lóbulo prefrontal, lóbulo que participa en la toma de decisiones, atención, memoria, conducta social, motivación, emocionalidad y personalidad del individuo.
La psicóloga Díaz Soane hace hincapié en “lo importante es poder romper las cadenas de asociaciones que le llevan a consumir porno, y, sobre todo, tener un apoyo incondicional por parte de los familiares del paciente. El consumo de pornografía siempre ha sido un tema tabú, pero el hecho de ocultarlo puede llevar a peores consecuencias que el simple hecho de afrontarlo”.
Es precisamente el tratamiento la fase que aún no se ha establecido en su totalidad.
Como asegura Roberto de Alarcón “las estrategias para su tratamiento tienen como principal objetivo reducir el consumo de pornografía e incluso abandonarlo, ya que se ha observado que las manifestaciones clínicas que aparecen son reversibles. Para alcanzar este objetivo, hay que estar de acuerdo con el paciente e incluso tener ciertas estrategias más flexibles dependiendo del individuo, como por ejemplo el mindfulness y la psicoterapia basada en la aceptación personal, siendo ésta igual o más importante que el tratamiento farmacológico en ciertas ocasiones”.
Si os interesa saber cómo es la experiencia de un exadicto al porno, no dudéis en ver este video
Escrito por Marta Sánchez


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